Las claves de un número uno.
MÁS QUE UN DON: DISCIPLINA Y PACIENCIA
Durante su exposición Federer, ganador de 103 títulos, 20 en torneos Grand Slam y número 1 del ranking mundial por muchos años, invitó a reflexionar sobre qué es el éxito y el fracaso y cómo ambas cosas son parte del mismo camino. Entre sus reflexiones aseguró que lograr las cosas sin esfuerzo es un mito. “La gente solía decir –como un elogio– que jugaba sin esforzarme, pero me frustraba al escuchar que argumentaban que ni siquiera transpiraba. La verdad es que tuve trabajar muy duro para que pareciera fácil; pasé años insultando y rompiendo raquetas antes de lograrlo. Trabajaba cuando nadie me miraba. No llegué a donde llegué solo por mi talento, llegué allí tratando de superar a mis oponentes. Creía en mí, pero la confianza en uno hay que ganársela. No voy a negar que el talento importa, pero el talento tiene una definición amplia y la mayoría de las veces no se trata de tener un don, sino de tener valor. La disciplina es un talento y también lo es la paciencia. Confiar en uno aceptando el proceso, es un talento. Gestionar tu vida y gestionarte a vos mismo, pueden ser talentos también. Algunos nacen con ellos, pero todos los tienen que trabajar”, argumentó.
LAS CLAVES DEL ÉXITO
Otro de los fragmentos que revolucionó las redes estuvo marcado por el paralelismo que realizó entre los puntos que ganó y perdió en el tenis, con la vida misma. Según aseguró, en el tenis como en la vida la perfección es imposible. Podemos trabajar duro y aun así perder. Contó que de los 1526 partidos de singles que jugó en su carrera, ganó casi el 80 por ciento. Dato que tiene lógica, porque fue uno de los mejores jugadores de todos los tiempos en este deporte. Sin embargo, acto seguido les preguntó a los presentes si se animaban a responder qué porcentaje de puntos creían que había ganado en esos partidos. Finalmente él respondió y su cifra sorprendió: solo el 54%”; es decir que había ganado apenas más de la mitad de los puntos en juego. Y con este dato nos compartió su otra lección: “Cuando estamos jugando un punto tiene que ser la cosa más importante del mundo y lo es, pero cuando está detrás nuestro, ya pasó. Esta mentalidad es crucial porque nos libera para comprometernos con el siguiente punto y con el que vendrá detrás de ese con intensidad, claridad y foco. La verdad es que, sea cual sea el juego que juguemos en la vida, a veces vamos a perder un punto, un partido, una temporada, un trabajo. La vida es una montaña rusa con muchos altibajos. Es natural que cuando estemos abajo dudemos de nosotros y nos compadezcamos. Sin embargo, la energía negativa es energía desperdiciada. Hay que convertirse en maestros de los momentos difíciles. Los mejores del mundo no son los mejores porque ganan cada punto, sino porque saben que perderán una y otra vez y han aprendido a lidiar con ello“.
Sin duda, el error y la derrota son parte del camino y tenemos que aceptarlo. Claro que para ello hay que trabajar en la superación, la autoestima, la confianza y saber que el esfuerzo, la disciplina y la persistencia dan resultado fuera y dentro de nuestra propia “cancha de tenis”.